Salud

Haití se prepara cada vez más para responder a emergencias con recursos locales

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Cuando un terremoto de magnitud 7.0 sacudió a Haití el 12 de enero de 2010, ocasionando un gran número de víctimas en la región de la capital, Haití no contaba con un solo médico capacitado para atender emergencias en todo el país.  Puesto que no existía ningún programa formal de educación médica en urgencias, los médicos haitianos interesados en estudiar esta especialidad tenían que desplazarse a otros lugares. A medida que las imágenes del terremoto de 2010 comenzaron a circular, profesionales de la salud haitianos y extranjeros de diversas especialidades respondieron de la mejor forma que pudieron, logrando salvar miles de vidas. Sin embargo, es indiscutible que se pudieron haber salvado muchas más si Haití hubiera contado con un equipo de médicos especialistas en urgencias en el país al momento del sismo. En los años subsiguientes y a la fecha, la vida en Haití se ha vuelto cada vez más difícil; no obstante, el terremoto de 7.2 grados que azotó la península sur del país en agosto de 2021 puso de manifiesto una mejora en la capacidad de respuesta del sector médico local con respecto a la década anterior.
El doctor Jean Jimmy Plantin durante su residencia médica en 2017. Créditos: Ryan Jiha.
El doctor Jean Jimmy Plantin es parte de este cambio para bien. Al momento del terremoto de enero de 2010, Plantin estaba trabajando en la zona norte del país, lejos del epicentro. Recuerda cómo la asistencia médica llegó de ultramar, incluido un hospital de traumatología flotante con capacidad para 1,000 camas, el U.S.  Naval Ship Comfort. Pero en lo que concierne a la atención de emergencia de esas primeras horas críticas, Plantin comentó: “Creo que Haití no estaba preparado, y que no pudimos responder de forma adecuada”. Uno de los problemas: “Aún no teníamos a médicos de urgencias capacitados dentro del sistema”. Según lo que los medios de comunicación reportaron a detalle, la fase de reconstrucción que siguió fue desorganizada, y solo una pequeña fracción de los fondos donados llegó a las organizaciones públicas y privadas de Haití. A pesar de los miles de millones de dólares que se donaron para la reconstrucción, una cantidad mínima fue la que se materializó en forma de viviendas e infraestructura. Sin embargo, las inversiones hechas después de 2010 que estuvieron asesoradas por expertos locales dieron lugar a avances notables. Un ejemplo de ello es el Hôpital Universitaire de Mirebalais (HUM), un centro de salud dirigido por Zanmi Lasante (ZL), la organización hermana de Haití de Partners in Health (PIH), junto con el Ministerio de Salud de Haití.

Los hospitales escuela brindan atención de emergencia “inspiradora” tras el último desastre

La visión para el hospital se remonta más de tres décadas, aunque su alcance y ambición se ampliaron después del desastre de 2010. Más de 100 donadores, incluida la Fundación W. K.  Kellogg (WKKF), se sumaron a estos planes. En 2013, el hospital escuela, con tecnología de vanguardia y capacidad de 300 camas, abrió sus puertas al público para brindar atención médica gratuita. El HUM pasó a establecer programas de educación médica en pediatría, medicina familiar, obstetricia y ginecología, medicina interna, cirugía general y urgencias.  En 2014, Plantin se convirtió en uno de tan solo cuatro médicos residentes de la primera clase del programa de capacitación en urgencias de Haití. Plantin ya había atendido con regularidad a pacientes en situaciones de emergencia en Haití, pero como médico general. Cuando tuvo la oportunidad de trabajar junto a dos emergenciólogos de Estados Unidos, estaba muy entusiasmado por aprender nuevos métodos para identificar y abordar rápidamente condiciones potencialmente mortales. “Desarrollé cierto gusto por la práctica de la emergenciología”, manifestó. Así que cuando el programa de capacitación comenzó en el HUM, “Fue una gran oportunidad. Me sentí verdaderamente orgulloso de mi decisión”. Plantin se graduó en 2017 y comenzó a aplicar sus habilidades recién adquiridas en la sala de urgencias del HUM, en donde trataba a pacientes con lesiones traumáticas y fallo cardíaco y respiratorio. Su mayor desafío a la fecha se presentó el 14 de agosto de 2021.

“Inmediatamente después de esuchar acerca del terremoto, contacté al director de urgencias del HUM para ver cómo podíamos ayudar”, dijo. El personal comenzó a prepararse para enviar equipos al área afectada, y en cuestión de días, los sobrevivientes del sismo comenzaron a llegar al hospital en helicóptero.

En el curso de las siguientes semanas, a medida que los médicos del HUM comenzaron a llegar al área del terremoto y a St. Boniface Hospital, otro beneficiario de WKKF, para tratar a los heridos, Plantin se encargó de dirigir el departamento de urgencias del HUM para brindar tratamiento a docenas de pacientes evacuados por el personal médico. En una entrevista para The Harvard Gazette, el doctor  Paul Farmer, cofundador de PIH, describió la respuesta de los médicos a su primera clase de urgencias como “sencillamente inspiradora”. “Pienso que fue una experiencia grandiosa”, declaró Plantin.  “No teníamos suficientes recursos para poder trabajar en varios espacios al mismo tiempo, pero la capacitación nos permite responder ante este tipo de situaciones.  Pienso que contamos con un equipo sólido y determinado. […] Estamos listos para ayudar cuando hay necesidad”. Plantin se sintió conmovido en especial por un paciente que llegó al HUM cuatro días después del terremoto, con una fractura en una de sus extremidades.  Tras pasar días sin recibir tratamiento a causa de la falta de capacidad en los centros de salud de la zona del terremoto, el hombre fue operado de la pierna herida menos de dos horas después de haber llegado al HUM. Fue un motivo de orgullo que el equipo médico del HUM fuera capaz de actuar tan rápidamente, dijo Plantin.  Por otra parte, también declaró: “Esto pone de relieve claramente los problemas del sistema de atención sanitaria, así como el hecho de que debemos implementar acciones para mejorar la estructura, el acceso a la atención y el personal, en términos de contar con personal calificado para atender a estos pacientes”.

Oportunidades de inversión para el futuro de la atención sanitaria en Haití

El HUM es un ejemplo exitoso de las inversiones y coordinación posteriores al terremoto de 2010. El hospital ahora cuenta con cinco programas de residencia médica (y ZL opera un sexto en Hôpital Saint Nicolas, en St. Marc, Haití), y en 2020, HUM se convirtió en la primera institución médica del hemisferio occidental en recibir la acreditación de la rama internacional del Consejo de Acreditación de la Educación Médica de Posgrado (ACGME-I, por sus siglas en inglés). Después del terremoto de 2021, los ojos del mundo están mucho menos puestos en la recuperación de Haití de lo que lo estaban en 2021, lo que se traduce en niveles de apoyo más bajos. Sin embargo, esto no impide que Plantin imagine lo que se puede lograr.
El doctor Jean Jimmy Plantin en la respuesta al terremoto de 2021. Créditos: Nadia Todres
Uno de sus sueños es, según comenta: “Que en los próximos 10 años, todas las salas de urgencias del país cuenten con al menos un doctor especializado en urgencias”.  Su otro sueño es: “Que exista una estructura permanente con diversos especialistas: no solo médicos emergenciólogos, sino también cirujanos, ortopedistas, anestesiólogos e incluso ingenieros, una especie de cuadrilla de personas listas para actuar, y contar con una de ellas en todas las zonas del país, de tal forma que cuando algo como un desastre natural ocurra, la cuadrilla más cercana pueda responder antes de que lleguen los refuerzos”. Hoy en día, resulta difícil pensar en el futuro cuando el presente es tan difícil de manejar. Dentro de la sucesión de retos (entre los cuales se cuenta un vacío de poder, inseguridad alimentaria al alza y violencia de pandillas), quizás el que más resienten los hospitales es la escasez de combustible, la cual incapacita a estas instituciones que dependen en gran medida de generadores para tener electricidad puesto que la energía solar no suele ser un punto de preocupación para los donadores. A pesar de todo, Plantin se rehúsa a dejar su país. Lo mismo sucede con el 98 % de los graduados del programa de residencia de HUM; una estadística extraordinaria si se consideran los altos índices de emigración de los haitianos que reciben educación.  Plantin asegura que quiere quedarse para ser parte de la creación de un mejor Haití. “Pienso que establecimos un objetivo para nosotros mismos”, dijo Plantin, “y debemos esforzarnos para cumplirlo. Este objetivo es garantizar que los pacientes, haitianos como nosotros, reciban atención sanitaria de calidad incluso si no tienen muchos recursos”.
Imagen destacada:  El doctor Jean Jimmy Plantin en la respuesta al terremoto de 2021. Créditos: Nadia Todres

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