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Educación

Compartir datos genera un cambio para las niñas y los niños pequeños

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En 2014, tan solo el 15.5 % de la población infantil de Battle Creek estaba lista para ir al jardín de niños. Para el año 2020, esa tasa ha crecido a 39.2 %, más del doble.

Las mejoras de esa magnitud no suceden por casualidad. En Battle Creek, esto es resultado de un enfoque colaborativo a lo largo de una década que involucra a organizaciones de todo el espectro de la enseñanza preescolar y de cuidado infantil, todas ellas comprometidas a mejorar las oportunidades para las niñas y los niños de la ciudad. Si uno preguntara a los aliados dónde empezó ese compromiso, harían referencia a datos.

“Compartir datos es un paso inicial importante”, dijo la Dra. Chandra Youngblood, directora de educación primaria de Escuelas Públicas de Battle Creek (BCPS, por sus siglas en inglés). “Te das cuenta del destino que compartimos. Se trata de toda nuestra comunidad y todas nuestras niñas y niños”.

En 2010, la Fundación W.K. Kellogg financió el Instrumento para el desarrollo infantil temprano (EDI, por sus siglas en inglés) que recopila y centraliza datos sobre 5 categorías esenciales de la vida de las niñas y los niños de Battle Creek.

Esos números ayudaron a las y los aliados locales a descubrir los obstáculos que debían superar.

“No había una infraestructura para utilizar los datos”, comenta Kathy Szenda Wilson, codirectora ejecutiva de BC Pulse. “Recopilar todos los datos y saber cómo utilizarlos representó un desafío… ninguna entidad podía tomarlos y encontrar la manera de usarlos. Era como beber agua de una manguera contra incendios”.

LAS RELACIONES SON IMPORTANTES

BC Pulse, un proyecto del Instituto W.E. Upjohn para la Investigación Laboral, fundado en 2012, encabezó el proceso para dar sentido a los datos y reunir a los grupos y a las y los líderes de la comunidad para analizarlos.

“Entender las causas principales es muy importante, es el por qué detrás de todo; eso es esencial para poder iniciar el desarrollo de estrategias”, explica Maria Ortiz Borden, codirectora ejecutiva de BC Pulse. “Reunimos a las madres, a los padres y líderes para reflexionar sobre cómo involucramos a las familias, y escuchamos su opinión respecto a por qué ocurren esas cosas en nuestra comunidad”.

Las y los aliados reconocieron que avanzar para desarrollar soluciones en conjunto no siempre fue sencillo, pero sabían que tenían la responsabilidad de colaborar en beneficio de las niñas y los niños de la ciudad.

“En este momento, no podemos dejar los datos de lado”, señala Erika Burkhardt, superintendente adjunta de Servicios para la Infancia Temprana del Distrito Escolar Intermedio de Calhoun (CISD, por sus siglas en inglés). “Una vez que analizamos los datos y vimos los problemas y las necesidades que existen, entablamos relaciones y generamos confianza los unos con los otros para seguir adelante”.

Las conversaciones difíciles llevaron a revelaciones.

“Nos dimos cuenta de que no siempre participaban las personas adecuadas”, dijo Kathleen Moore, directora ejecutiva de Battle Creek Shared Services Alliance. “El asegurarnos de que contamos con las personas adecuadas de la comunidad –no solo los representantes– nos permitió generar un cambio”.

Incorporar a nuevas personas requirió que las y los aliados fueran flexibles y estuvieran dispuestos a cambiar conforme obtenían más información.

“Adaptamos nuestras prácticas para satisfacer las necesidades no solo de las niñas y de los niños, sino también para que nosotros pudiéramos ser más productivos”, indica Youngblood. “Es un componente de confianza. Podemos hacer lo que necesitamos hacer de manera optimizada”.

SE REPRESENTA Y ATIENDE A TODA LA COMUNIDAD

Los datos del EDI señalaron que las niñas y los niños de Battle Creek no recibían una atención equitativa. Los vecindarios más pobres y con más personas de color tenían el menor acceso a la enseñanza preescolar y al cuidado infantil de calidad. En algunos vecindarios, los habitantes no tenían acceso al cuidado infantil ni a servicios educativos en lo absoluto.

Para las y los aliados de servicios de primera infancia de Battle Creek, acabar con esos “desiertos sin cuidado infantil” se volvió una prioridad.

“Hemos incorporado cada vez más aliados al grupo”, dice Michelle Williamson, directora general de Community Action Agency of South Central Michigan. “Todos tienen su nicho para proporcionar información al sistema y ayudarlo a progresar”.

“NO DETUVIMOS LAS CLASES... EN UNA ÉPOCA EN LA QUE EL MUNDO SE ENCERRÓ, SOLO CAMBIAMOS NUESTRA MANERA DE TRABAJAR”.

Tyler Gilland, Freshman Academy Principal for Battle Creek Public Schools

Donde había brechas, las y los aliados ayudaron a crear nuevas entidades. El Centro de Aprendizaje de Harvest, fundado por el pastor Ivan Lee del Centro Cristiano de Nuevo Harvest, es un integrante nuevo.

“El apoyo de este grupo ha sido fundamental”, señaló el pastor Lee. “Sin ese apoyo, nuestro programa, que empezó hace tan solo 2 años, no habría sido posible. Obtener ese apoyo sin muchos obstáculos o rechazos también fue inspirador. Eso no es igual en muchas otras industrias o campos”.

“El pastor Lee lo dijo a la perfección”, comentó la Dra. Nkechy Ekere Ezeh, fundadora y directora general de Early Learning Neighborhood Collaborative, una organización establecida en Grand Rapids que se convirtió en una asociación con New Level Sports Ministries en Battle Creek para atender nuevas comunidades de la ciudad, en especial a las comunidades de color. “Contar con la ayuda de BC Pulse y otros socios me ayudó a llegar a Battle Creek y realizar el trabajo juntos con otros. Las relaciones que han entablado son sorprendentes. Cuando llegué, todos estaban buscando la manera de que yo pudiera tener un lugar en la mesa, literalmente”.

TRABAJAR PARA LOGRAR EL ÉXITO CONTINUO

Si bien las y los aliados dicen que los resultados sobre la preparación para el jardín de niños son fascinantes, siguen recopilando y analizando datos para pulir y mejorar la enseñanza preescolar y el cuidado infantil en Battle Creek. El éxito de las niñas y los niños más vulnerables de la ciudad depende de ello.

“Sabemos que debemos identificar los desafíos que podrían enfrentar las niñas y los niños de manera inmediata”, señala Moore. “Sabemos que mientras más rápido podamos identificarlo, aumentará la probabilidad de abordarlos y es más probable que las niñas y los niños estén preparados para el jardín de niños. Nuestro programa de visitas al hogar es un componente importante de esto. Realmente es un continuum, pero lo más importante es que todas las niñas y los niños tengan acceso a la educación preescolar”.

Y ahora que la pandemia por el coronavirus ha evidenciado la función crítica de los proveedores de servicios de cuidado infantil y la educación en nuestra sociedad, sienten que es el momento adecuado para que la comunidad apoye más su labor.

“Durante esta pandemia hemos aprendido que si nosotros, en el sector de la enseñanza preescolar, no estamos bien organizados, todo se derrumba. Toda la economía de nuestro país depende de que hagamos bien nuestro trabajo”, explica Szenda Wilson. “Es nuestro momento de brillar”.

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