Liderazgo

Global Fellows utilizan la ternura radical para sanar comunidades

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Graduates of the COPERA course.

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En todo México, las y los líderes que trabajan para abordar el racismo, la discriminación y otras formas de opresión también están enfrentando un desafío más silencioso pero igualmente urgente: cómo sostenerse emocional, espiritual y colectivamente mientras realizan este trabajo. Constantemente están equilibrando múltiples demandas, intentando reparar sistemas rotos mientras responden a las necesidades apremiantes de sus vecinas y vecinos. Cada vez más, las y los líderes están reconociendo que la búsqueda de justicia sin sanación es insostenible.

Dieciséis líderes de la Global Fellows Network (GFN) de la W.K. Kellogg Foundation en México se reunieron recientemente en la Ciudad de México para explorar prácticas de liderazgo centradas en la sanación, basadas en la empatía y la responsabilidad. El Colectivo para Eliminar el Racismo (COPERA) facilitó la capacitación, basada en una práctica que denominan “ternura radical”. La ternura radical utiliza la vulnerabilidad, el cuidado y la escucha profunda para resistir la violencia sistémica, mientras fomenta conexiones profundas y entornos de sanación.

La sanación como práctica de liderazgo

Guiadas y guiados por el marco de Sanación Racial Colectiva de COPERA, las y los fellows examinaron cómo el racismo, el privilegio y la identidad moldean no sólo los sistemas, sino también sus vidas internas como líderes.

“Creamos un espacio desafiante pero cómodo para sostener conversaciones profundas y difíciles”, compartió la Global Fellow Maricarmen De la Encarnación. “No solo en términos del nivel de análisis, sino en términos de compartir historias y experiencias personales”.

Las conversaciones, al fomentar la empatía y la conexión mutua, invitaron a las y los participantes a explorar sus propias heridas mientras reflexionaban sobre momentos en que sus acciones o palabras causaron daño a otras personas, señaló De la Encarnación.

La escucha, la historia y la naturaleza cíclica del racismo

Las y los fellows participaron en un proceso de introspección, diálogo y aprendizaje grupal diseñado para construir confianza y cercanía dentro de la cohorte. La Global Fellow Gabriela Loaeza, una mujer indígena radicada en Oaxaca, compartió que los ejercicios de escucha activa, en los cuales las y los participantes se emparejaron para compartir sus experiencias de racismo, fueron particularmente enriquecedores. “Escuchar y ser escuchada fue tan poderoso y tan sanador”, expresó.

De la Encarnación señaló que el aprendizaje más importante para ella fue conocer más sobre el contexto histórico del racismo estructural y la violencia en su lugar de origen, Chiapas, México. “Esto es fundamental para entender la situación actual de mi país”, afirmó.

“Dicen que si no conoces tu historia, estás condenada o condenado a repetirla”.

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Global Fellows y personal de WKKF asisten a la ceremonia de clausura del curso de COPERA. Maricarmen De La Encarnación (izquierda, segunda al final) y Gabriela Loaeza (extrema derecha) se encuentran entre las y los 16 graduados.

De la reflexión a la responsabilidad

Tanto Loaeza como De la Encarnación trabajan en sus respectivas comunidades en temas de derechos y bienestar de las mujeres. En Oaxaca, Loaeza explora las profundas conexiones entre las mujeres y sus entornos naturales locales, mientras que De la Encarnación se enfoca en mejorar la seguridad de las mujeres trans en todo México. Ambas enfatizaron la importancia de que las mujeres trabajen juntas para protegerse mutuamente, contrarrestar la opresión y construir fuerza colectiva en sus comunidades.

También disfrutaron conocer a otras y otros fellows, aprender de y con ellas y ellos, y examinar las formas únicas en que sus comunidades son impactadas por el racismo.

Loaeza relató cómo el grupo trabajó en conjunto para comprender mejor una matriz de opresión desarrollada por COPERA. El marco muestra cómo sistemas como el racismo, el sexismo, el clasismo y otras formas de discriminación se entrecruzan y cambian según el contexto, las relaciones y el poder. En lugar de ubicar a las personas en categorías fijas de opresor u oprimido, la matriz muestra cómo las personas pueden experimentar tanto privilegio como marginación en distintos momentos y espacios.

Para ella, fue una revelación. “Descubrí que el racismo no es lineal”, expresó. “Una sola persona o un solo evento puede colocarte en una esfera privilegiada, pero también puede moverte a una situación donde estás viviendo o practicando racismo”.

Tener ese tipo de conversaciones con colegas es importante, señaló, porque pueden llevar a la acción. “El poder de nombrar [el racismo] y verlo también nos lleva a la responsabilidad central de asumir lo que está dentro de nuestro control”.

Aunque las conversaciones a veces podían ser desafiantes, compartió que siempre se sostenían con amor y sin juicios, describiéndolas como una fuente de nutrición. También hubo momentos de juego – como replantear algo tan simple como un bostezo como una expresión de sanación en lugar de falta de respeto.

Loaeza admitió que el trabajo que realiza a veces puede sentirse agotador, “Porque parece que no estamos teniendo mucho impacto en cambiar la opresión, la desigualdad y el privilegio”. Pero añadió: “Cuando estoy con otras personas y compartimos los mismos sueños, me llena de entusiasmo, energía y motivación”.

Un camino colectivo hacia adelante

La experiencia reforzó para muchas y muchos fellows que el liderazgo no ocurre en aislamiento.

“El taller me recordó que no estoy sola”, compartió Loaeza. “Somos parte de una red, un colectivo, y estamos haciendo cambios transformadores en la sociedad en la que vivimos”.

De la Encarnación hizo eco de ese sentimiento, describiendo la experiencia como “extremadamente amorosa y sanadora”. Otro aprendizaje clave para ella fue la comprensión de que “yo soy la maestra”, mientras espera llevar la práctica de “Ternura Radical” de COPERA a su trabajo con comunidades trans. Este taller fue oportuno para De la Encarnación, quien se prepara para asistir a una sesión en el Foro Permanente de las Naciones Unidas (ONU) para Afrodescendientes.

A través de su colaboración con COPERA, la Global Fellows Network continúa nutriendo a líderes que ven la justicia y la sanación como inseparables. En México, las y los fellows están demostrando que confrontar el racismo requiere no solo coraje y claridad – sino también ternura, comunidad y la disposición de sanar juntas y juntos.

“Ser Global Fellow me ha ayudado al darme empoderamiento, capacidad de acción y oportunidades para una visión más expansiva”, expresó De la Encarnación.

Conoce más sobre la Global Fellows Network.

¿Qué hacemos aquí? Una búsqueda del bien común en Jackson, Mississippi

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