Salud

La equidad en la vacunación promueve la equidad en salud

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Vaccine equity promotes health equity

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La pandemia actual ha dejado al descubierto muchas deficiencias en el sistema de salud pública de los Estados Unidos, entre ellas las marcadas desigualdades raciales y el racismo estructural que forman parte de la atención médica en el país. Las personas Negras, Morenas e Indígenas siguen muriendo a causa del COVID-19 en una proporción 2 veces mayor a la de las personas blancas, y éstas se vacunan en una proporción de 2 a 3 veces más que las personas de color.  Aunque las tendencias nacionales recientes sugieren una reducción de las diferencias raciales en materia de vacunación, especialmente en el caso de la población hispana, las desigualdades persisten. Muchos factores del sistema de salud pública, implícitos y explícitos, han exacerbado las desigualdades durante la crisis del COVID-19.

“El coronavirus no creó las desigualdades raciales en materia de salud. Simplemente las ha revelado y expuesto. Estas disparidades existen desde hace tiempo en los Estados Unidos, y persisten en todas las principales causas de muerte, desde la cuna hasta la tumba”.

Fallas en la distribución de las vacunas

El inicio de la mayor campaña de vacunación masiva de la historia de los Estados Unidos se caracterizó por la confusión. Aunque los especialistas federales en salud respaldaron las recomendaciones para la priorización de las vacunas, gran parte de la responsabilidad de la distribución se delegó en los departamentos estatales de salud.  Un análisis de los primeros planes de distribución en los estados mostró que poco más de la mitad (25 de 47) de los estados con esquemas de distribución de vacunas disponibles públicamente, tenían al menos una indicación para incorporar equidad racial en sus consideraciones para la selección de poblaciones prioritarias. No obstante, las personas de color son más propensas, en porcentajes desproporcionados, a ser trabajadores esenciales y a tener condiciones de salud subyacentes de alto riesgo. El gobierno federal ha activado puntos de acceso adicionales para la vacunación, como la distribución a través de farmacias minoristas y centros de salud comunitarios, que tienen un importante alcance en las comunidades.

Percepciones acerca de las comunidades de color

Entre estas barreras estructurales, existe la nociva percepción de que las personas de color, especialmente las comunidades Negras, no quieren vacunarse, y que como grupo homogéneo están siendo etiquetados como renuentes a la vacuna. Aunque los adultos afroamericanos e hispanos siguen siendo algo más propensos que los blancos a decir que prefieren “esperar y comprobar” antes de vacunarse, el entusiasmo por recibir la vacuna COVID-19 ha seguido aumentando en todos los grupos raciales y étnicos. Alrededor de 6 de cada 10 adultos negros (59%) y dos terceras partes de los adultos hispanos (64%) y blancos (66%), ahora señalan que han recibido al menos una dosis de la vacuna o que se la aplicarán tan pronto como puedan.

Barreras de acceso

Aunque muchas personas desean vacunarse, existen barreras históricas y sistémicas para el acceso a la atención médica, especialmente para las comunidades de color. Los obstáculos incluyen la capacidad de acceder y navegar por los sistemas en línea para programar las vacunas; la imposibilidad de ausentarse del trabajo, especialmente cuando los protocolos de vacunación actuales requieren 2 visitas; la imposibilidad de ausentarse del trabajo para recuperarse de los efectos secundarios de las vacunas; las opciones limitadas de cuidado de los niños cuando los padres se enfrentan a situaciones de escuelas híbridas; las opciones limitadas de transporte; y las posibles barreras relacionadas con el idioma.

Mientras tanto, la relación entre las comunidades de color y el sistema de salud pública es compleja y está llena de matices. Algunos especialistas incluso han señalado que los sistemas no equitativos han excluido históricamente a las poblaciones de color.

Mientras tanto, la relación entre las comunidades de color y el sistema de salud pública es compleja y está llena de matices. Algunos especialistas incluso han señalado que los sistemas no equitativos han excluido históricamente a las poblaciones de color.

“Decimos que las comunidades Negras son renuentes, pero creo que tienen un nivel razonable de escepticismo respecto a un sistema que históricamente les ha tratado mal hasta ahora”, señaló Melody Goodman, decana adjunta de investigación y profesora adjunta de bioestadística en la Escuela de Salud Pública Global de la Universidad de Nueva York, que estudia las desigualdades en materia de salud.

Aprender del pasado

Nuestra reciente publicación titulada Reflexión sobre el pasado para transformar el futuro: Aprendizajes del proceso de donaciones para promover la equidad en salud y responder a las crisis, en el que se destaca el trabajo realizado desde hace mucho tiempo por la WKKF con las comunidades, las experiencias en el proceso de donaciones de emergencia y la colaboración con investigadores y defensores, ofrece aprendizajes clave para abordar las desigualdades sanitarias y sociales. Una respuesta equitativa de recuperación de una crisis debe:

  • Realizarse en colaboración con las personas más afectadas y adaptarse a ellas.
  • Apoyarse en enfoques orientados al trauma: son vitales para la recuperación y la resiliencia a largo plazo.
  • Reforzar la capacidad de las organizaciones sin fines de lucro encargadas de fortalecer la capacidad de la comunidad.

Partir de la base de que los problemas a largo plazo requieren soluciones e inversiones a largo plazo.

SATISFACER LAS NECESIDADES DE LA COMUNIDAD

Después de la pandemia, los donatarios de la WKKF, las comunidades y las organizaciones asociadas replantearán y reconstruirán sistemas centrados en la equidad racial. Cuentan con el liderazgo, los conocimientos y la determinación necesaria para promover el desarrollo de sus comunidades.

A la fecha, la WKKF ha invertido más de USD 15 millones en organizaciones que trabajan para modificar los sistemas y las desigualdades raciales a fin de garantizar que la equidad en materia de vacunación promueva la equidad en salud. Nuestro apoyo ha consistido en respaldar a las organizaciones comunitarias de primera línea que se han visto desbordadas durante la pandemia; en subsanar las deficiencias de la comunicación nacional y de la campaña mediante la democratización de la información; y en convocar a los socios del sector filantrópico para una acción colectiva basada en la comunidad.

“La implementación de una campaña equitativa de vacunación contra el COVID-19 no consiste únicamente en garantizar el acceso a la vacuna para todos”, señaló Alexandra Quinn, directora general de Health Leads, donataria de la WKKF. “A menudo, las iniciativas de salud pública descendentes hacen que las personas que más necesitan asistencia sanitaria se sientan excluidas de los procesos de diseño y toma de decisiones.

“A menudo, las iniciativas de salud pública descendentes hacen que las personas que más necesitan asistencia sanitaria se sientan excluidas de los procesos de diseño y toma de decisiones."

Para las comunidades Afroamericanas, Latinas y Nativas que con demasiada frecuencia han sido objeto de experimentos médicos, de tratamientos médicos no deseados o coaccionados, o cuyas voces han sido ignoradas en los procesos de toma de decisiones relacionados con la salud pública y comunitaria, una campaña equitativa de vacunación contra el COVID-19, impulsada por las organizaciones comunitarias locales y las fuerzas laborales de la comunidad (como los trabajadores comunitarios de la salud y las Promotoras de Salud), y que invierta en ellas, podría empezar a reparar los daños causados tanto por estas historias como por la respuesta a la pandemia”.

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