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En todo el Caribe, las tradiciones de dar han estado arraigadas durante mucho tiempo en algo más profundo que las contribuciones financieras. Se basan en las relaciones entre familias, vecinos y comunidades que comparten el compromiso de construir juntos un futuro mejor.
“La gente del Caribe se centra en la familia, en las relaciones, en la historia, en la co-creación del futuro y en la construcción de un legado”, dijo Carla Thompson Payton, estratega principal y directora de impacto de la Fundación W.K. Kellogg (WKKF, por sus siglas en inglés).
En Haití, la filantropía dirigida por la comunidad se manifiesta de muchas maneras y suele ser el primer tipo de respuesta cuando surgen desafíos, desde vecinos que reúnen sus recursos para construir una carretera hasta agricultores que ponen alimentos y semillas cultivados localmente a disposición de sus comunidades.
Cambiando el poder y la perspectiva
En febrero de 2026, los socios de la WKKF de Haití y otros de toda la región se reunieron en Kingston, Jamaica, para la convocatoria Future Forward (Futuro ADELANTE) de la Caribbean Philanthropic Alliance (Alianza Filantrópica del Caribe). Las conversaciones se centraron en cómo atraer más recursos a Haití y cómo aprovechar esos recursos en una asociación real con las comunidades para aumentar la propiedad local y la sostenibilidad.
En el centro de esa conversación había una idea sencilla pero profunda: el cambio duradero requiere confianza.
“El cambio ocurre a la velocidad de la confianza”, dijo Dana François, oficial de programa de la WKKF. “No ocurre a la velocidad de la coerción. Ocurre una vez que se establecen las relaciones”.
Cómo se ve cuando las comunidades se hacen responsables
En todo Haití, ese cambio ya está en marcha.
En las zonas rurales, los agricultores y las organizaciones locales están construyendo sistemas agrícolas que apoyan financieramente a las familias rurales y, al mismo tiempo, aumentan la soberanía alimentaria para las niñas y los niños y la comunidad en general. Lo que comenzó como esfuerzos dispares se ha convertido en redes que sirven a miles de agricultores y fortalecen las economías locales.
En otros lugares, las comunidades se están organizando para satisfacer sus propias necesidades movilizando sus recursos, mano de obra e ideas para crear soluciones que reflejen sus realidades.
“Juntaron su dinero, sus manos. …Lo construyeron pieza por pieza”, dijo Guerda Nicolas de Ayiti Community Trust, describiendo una carretera construida por miembros de la comunidad. “Demuestra que… no solo están esperando. Están avanzando con sus propias ideas”.
A mayor escala, las colaboraciones dirigidas por haitianos están demostrando lo que pueden lograr los sistemas coordinados e impulsados localmente.
“Tienes más de 16 organizaciones trabajando juntas hacia una visión. …Agricultores haitianos vendiendo y alimentando a niñas y niños haitianos con alimentos producidos 100% localmente”, dijo François, describiendo la Haiti Food Systems Alliance (Alianza de Sistemas Alimentarios de Haití), un esfuerzo creciente en sistemas alimentarios. “Dirigido por haitianos, formado por haitianos para los futuros de los haitianos”.
El papel de la filantropía en un modelo dirigido por la comunidad
Para los financiadores, este modelo de filantropía significa invertir en relaciones y apoyar sistemas a largo plazo en lugar de proyectos a corto plazo. También significa reconocer que las comunidades poseen una visión, aportan conocimientos, experiencia y soluciones que no pueden ser replicadas desde el exterior. Cuando la filantropía escucha y acompaña ese liderazgo, se vuelve más efectiva.
“En realidad, no me gusta la palabra ‘impacto’ en la filantropía porque ‘impacto’ significa algo que le hacemos a la fuerza a otra persona”, dijo Karen Ansara, fundadora del Ansara Family Fund (Fondo familiar Ansara) y presidenta de la junta directiva de la Network of Engaged International Donors (Red de Donantes Internacionales Comprometidos/NEID, por sus siglas en inglés). “Más bien, deberíamos decir que queremos aumentar su iniciativa, su liderazgo, no nuestro impacto”.
Pensando en generaciones, no en ciclos de donativos
Existe un impulso creciente en todo Haití y el Caribe a medida que las redes de organizaciones se alinean, las comunidades fortalecen sus propios sistemas y las asociaciones se forman de nuevas maneras.
Estos son los “bolsillos de esperanza” (pockets of hope) que apuntan hacia un futuro diferente: uno donde las niñas y los niños, las familias y las comunidades prosperan porque ellos mismos están dando forma a ese futuro.
Para los financiadores y socios, el camino a seguir es claro: ajustar el poder, generar confianza e invertir en las instituciones y el liderazgo que ya existen.
En Haití, esa visión a largo plazo se puede describir mejor usando una metáfora sencilla.
“Todos tenemos un árbol de mango… porque alguien plantó ese mango”, dijo Guerda. “La pregunta es… ¿hasta qué punto estamos plantando árboles de mango para que la próxima generación pueda comer?”






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