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¿Cómo se ve el mundo cuando las niñas y los niños están en el centro de cada decisión?
Cientos de educadores, artistas, defensores y jóvenes de todo el mundo se reunieron para el primer festival Every Child Thrives (Cada niño prospera) para imaginar y explorar las posibilidades. Si bien las conversaciones abarcaron temas desde la salud mental y la narración de historias hasta el juego y la participación ciudadana, un puñado de ideas surgió una y otra vez.
Aquí hay algunas perspectivas que descubrieron:
1. Prosperar comienza con el sentimiento de pertenencia.
A lo largo del festival, una idea surgió repetidamente: las niñas y los niños prosperan cuando saben que pertenecen.
En la conversación de apertura, la presidenta y directora general de la Fundación W.K. Kellogg (WKKF, por sus siglas en inglés), La June Montgomery Tabron, y el periodista Trymaine Lee reflexionaron sobre el sentido de pertenencia como base de la confianza, la esperanza y las oportunidades. Su conversación recordó a los asistentes que crear las condiciones para que las niñas y los niños prosperen comienza por reafirmar su humanidad. Ese mismo mensaje fue la base de una poderosa historia presentada en formato breve por Shreyaa Venkat, integrante del Consejo Asesor Juvenil del festival y cofundadora de Nest4Us (Nido para nosotros), y resonó en las conversaciones sobre la salud mental de los jóvenes, el liderazgo comunitario y el servicio. Los oradores enfatizaron que el sentido de pertenencia no se construye únicamente mediante buenos sentimientos y afirmaciones; si no que se desarrolla a través de las relaciones, la representación y la oportunidad de contribuir activamente al bien común. Cuando las niñas y los niños se sienten reconocidos, escuchados y valorados, se les empodera para ayudar a dar forma a las comunidades que los rodean.
2. La alegría es un trabajo serio.
Numerosos oradores del festival desafiaron la idea de que la alegría y la urgencia existen en extremos opuestos del espectro. En cambio, argumentaron que la alegría es un ingrediente esencial para sostener el trabajo difícil.
Steve Gross, fundador del Life is Good Playmaker Project (Proyecto Creadores de Juego Life is Good), recordó a los asistentes que si las niñas y los niños van a prosperar, los adultos que los cuidan también deben prosperar. A través del movimiento y el juego, alentó a los participantes a reconectarse con la creatividad y la conexión humana que hacen posible el cambio a largo plazo. Más tarde, la presentación de The Second City (La Segunda Ciudad),que contó con la participación del exalumno Jack McBrayer, reforzó esa lección, utilizando la improvisación para demostrar cómo el humor lúdico puede fomenter la empatía y la colaboración. Para muchos asistentes involucrados en trabajos exigentes, estos momentos ofrecieron un alivio necesario, al tiempo que inspiraron una reflexión sobre la importancia de equilibrar la alegría mientras llevan adelante sus responsabilidades con energía y resiliencia renovadas.
3. Los jóvenes no están esperando. Ya están liderando.
El festival Every Child Thrives fue diseñado en asociación con jóvenes. Y se notó.
Desde facilitadores y narradores jóvenes hasta sesiones como la grabación en vivo de Pass the Sopapillas (Pasa las sopapillas) y Live from the Living Room (En vivo desde la sala), los líderes jóvenes cuestionaron constantemente la suposición de que las niñas y los niños y los adultos jóvenes simplemente deben heredar el futuro. En cambio, demostraron que ya lo están moldeando al mejorar las escuelas, fortalecer las comunidades, influir en las políticas y crear oportunidades para otras personas. Como recordaron los oradores a lo largo del festival a los asistentes, los jóvenes no necesitan permiso para liderar. Necesitan defensores y líderes experimentados dispuestos a escuchar, invertir en sus ideas y crear caminos para que su liderazgo crezca.
4. Nuestras comunidades tienen las respuestas.
Algunos de los momentos más significativos del festival ocurrieron lejos del escenario principal.
Durante los laboratorios de inmersión de campo (Field Immersion Labs), los participantes se adentraron en los vecindarios de Chicago, visitando espacios culturales y educativos que ya realizan el trabajo de apoyar a las niñas y los niños y las familias todos los días. A través de conversaciones arraigadas en la comunidad sobre identidad, sanación y sentido de pertenencia, los asistentes comprobaron de primera mano que las soluciones transformadoras a menudo ya están tomando forma a nivel local. En lugar de pedir a las comunidades que se ajusten a los sistemas existentes, el festival invitó a los participantes a aprender de las personas que están diseñando soluciones junto a las familias a las que sirven.
Entre los asistentes se encontraban 50 miembros de la Global Fellows Network provenientes de América Latina, el Caribe y el sur de África, quienes lideran iniciativas transformadoras en sus propias comunidades. La delegación se distinguía fácilmente por sus mochilas grises, su risa fácil y la energía contagiosa que surge al ver, en tiempo real, cómo su labor individual en sus lugares de origen se conecta con un movimiento global en favor del bienestar de niños y familias.
5. Imaginar el futuro es el primer paso.
El futuro que queremos comienza con el coraje de imaginar algo diferente.
Esa idea cobró vida durante Imagine If We Got It Right (Imagina si lo hiciéramos bien), donde los oradores ofrecieron visiones audaces de cómo podrían verse las niñas y los niños, las escuelas y las comunidades dentro de una década si tomáramos decisiones diferentes hoy. Sus ideas abarcaron la participación cívica, la educación de infancia temprana, el sentido de pertenencia y el cuidado comunitario, pero compartieron una creencia común: imaginar un futuro mejor es el primer paso crítico para construirlo. A lo largo del festival, la imaginación surgió no como un escape de los desafíos actuales, sino como una herramienta práctica para crear las soluciones del mañana.
6. Las relaciones intergeneracionales son la infraestructura.
Las comunidades fuertes se construyen no solo a través de políticas y programas, sino a través de las relaciones intergeneracionales que las sostienen.
A través de conversaciones sobre educación, salud, participación ciudadana y fortalecimiento comunitario, los oradores volvieron a la importancia de escuchar a través de generaciones, geografías e idiomas, y de crear espacios donde las personas puedan aprender unas de otras. Ya sea discutiendo la atención médica centrada en la familia, la colaboración entre educadores y comunidades o los actos cotidianos de bondad que ayudan a las niñas y los niños a sentirse apoyados, quedó claro que el cambio duradero depende de la fortaleza de las conexiones humanas que hacen que los sistemas funcionen. Invertir en relaciones intergeneracionales crea la base más sólida para construir un futuro mejor para todos.
7. La confianza crece a través de la conversación.
En un momento en que la confianza puede sentirse cada vez más frágil, el festival ofreció un camino diferente; uno arraigado en la conversación.
Sesiones como Bridging Divides (Tendiendo puentes) exploraron cómo el diálogo significativo a través de las diferencias ideológicas fortalece la democracia y la capacidad de las comunidades para cuidar a sus niñas y niños, enfatizando que las interacciones frecuentes y auténticas, en lugar de simplemente compartir opiniones, crean una conexión duradera. En Leading the Future Now (Liderando el futuro ahora), los oradores pidieron a las generaciones que dejen de hablar sin escucharse y, en cambio, resuelvan los problemas juntos a través de la colaboración y la disposición a escuchar. Si podemos crear conexiones de confianza a través de la conversación, aumentamos nuestra capacidad de curiosidad y nuestro compromiso de seguir estando presentes el uno para el otro.
8. Las historias dan forma a lo que es posible.
Las historias nos ayudan a vernos a nosotros mismos —y a los demás— con mayor empatía y posibilidad.
Los galardonados poetas Amanda Gorman y Manuel González reflexionaron sobre el poder de la escritura y la palabra hablada para transformar las experiencias personales en esperanza colectiva, mientras que el laboratorio de cortometrajes How We Heal (Cómo sanamos) mostró a cineastas emergentes utilizando la narración para profundizar la comprensión y promover la sanación racial. En otras partes del festival, la narración tomó muchas formas: The Tanama Experience (La experiencia Tanama) invitó a los participantes a explorar cómo los personajes de cómics y las narrativas que creamos moldean la identidad; el laboratorio de estudio Subject to Review (Sujeto a revisión) utilizó el hip hop como vehículo para examinar la justicia social y la experiencia personal; y la grabación en vivo de Pass the Sopapillas demostró cómo el podcasting puede convertirse en una herramienta poderosa para elevar las voces de los jóvenes. A través de la poesía, el cine, el arte y la interpretación, la narración surgió como una forma de preservar la cultura, ampliar la representación, fortalecer la comunidad e inspirar la acción.
9. El lugar importa.
El escenario del primer festival Every Child Thrives reforzó su mensaje.
Celebrado en el recién inaugurado Obama Presidential Center (Centro Presidencial Obama), el encuentro invitó a los participantes a reflexionar sobre un legado de liderazgo cívico y servicio público mientras imaginaban lo que vendrá después. A lo largo del festival, se podía ver a las niñas y los niños del vecindario riendo y jugando en el patio de recreo del centro, justo detrás del cristal del espacio de reunión; un telón de fondo apropiado para las conversaciones sobre el futuro. Además, un comité anfitrión de Chicago, integrado por líderes de organizaciones sin fines de lucro de toda la ciudad, contribuyó a garantizar que la rica cultura de Chicago impregnara todo el festival. Las visitas al museo, las conversaciones por todo Chicago y las asociaciones con organizaciones locales recordaron a los asistentes que el lugar moldea a las personas, y que las personas, a su vez, moldean el lugar. Las comunidades que construimos, preservamos e invertimos se convierten en los entornos donde las niñas y los niños descubren quiénes son y qué creen que es posible.
10. El futuro no es algo que predecimos. Es algo que construimos.
Al cierre del festival, un mensaje se destacó por encima del resto: el futuro será moldeado por las decisiones que tomemos hoy.
Cada conversación, desempeño y experiencia comunitaria apuntó a la conclusión de que crear un mundo donde cada niña y niño prospere nos requiere a todos. Requiere invertir en los jóvenes, fortalecer las comunidades, construir confianza, abrazar la alegría e imaginar posibilidades que aún no existen. Imagine Tomorrow, Today (Imagina el mañana, hoy) dejó a los participantes con una invitación a salir inspirados, tomar medidas y comenzar a construir el futuro juntos.






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